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martes, 21 de junio de 2011
viernes, 15 de enero de 2010
Dos señores como nosotros
- ¡Hola! ¿Qué tal? Cuánto tiempo...
- Pues sí...
- Qué ilusión...
- Bueno...
- Bueno, bueno, ¿cómo te va?
- Pues mira, la verdad es que no muy bien.
- ¡Vaya hombre! No me digas... pero, ¿te pasa algo?
- Pues sí, sí me pasa. La verdad es que estoy muy deprimido.
- Bueno, bueno, no será para tanto...
- Me he quedado en la calle...
- .... ¡Joder!...
- ...Me han desahuciado, mi mujer me ha dejado y hace tiempo que perdí el contacto con los colegas, no sé a quién recurrir.
- ...Bueno, conmigo sabes que puedes contar...
- ¿Sí?
- Claro, hombre, lo que haga falta.
- Pues la verdad es que estoy en la calle...
- ...
- Si me dejaras darme una ducha en tu casa, la verdad es que te lo agradecería mucho.
- ...Hombre...
- ...
- Es que...
- ¿Qué?
- Claro, bueno...
- ¿Qué pasa?
- Es que, mira, NO ESTÁS SIENDO EDUCADO.
- ¿Y cómo se es educado?
- Así:
- ¡Hola! ¿Qué tal? Cuánto tiempo...
- Pues sí...
- Qué ilusión...
- Mucha.
- Bueno, bueno, ¿cómo te va?
- Pues mira, tirando, ¿y a ti?
- No me quejo. A ver si quedamos un día...
- Sí, tenemos que tomarnos unas birras un día de estos...
- ¡Está hecho!
- Bien. Qué alegría, hombre...
- Sí.
- Ya me contarás.
- Sí, sí, hay mucho que contar, después de tantos años...
- Pues tengo tu teléfono por ahí, si no te has cambiado...
- No, no me he cambiado.
- Pues te llamo cualquier día de estos y nos damos un homenaje.
- Claro, tío, cuando quieras.
- Venga, pues voy moviéndome, que he quedado...
- Vale.
- Te llamo, ¿eh?
- Cuando quieras.
sábado, 1 de agosto de 2009
El recado
Tengo que hacer un recado.
Es un recado importante, muy importante, diría incluso decisivo. Llevo días queriendo hacer un recado, un recado insoslayable, podría muy bien llamarlo El Recado.
Evidentemente, tengo otros recados que hacer. Pero no puedo dedicarme a ellos hasta concluir El Recado. Debería hacer La Declaración de la Renta. Pero no antes de hacer El Recado. Debería Llamar a Mi Madre, pero qué le voy a decir si aún no he hecho El Recado. Debería hacer el Amor Con Marisa, un par de veces al menos, pero no podría concentrarme sin haber hecho El Recado. Hace días que no como nada, pero no hay tiempo que perder, debo hacer cuanto antes El Recado.
No me queda otra salida. Tengo que posponer la Declaración de la Renta, posponer la Llamada a Mi Madre, posponer el Amor Hecho y Derecho, posponer la Alimentación, posponer el Pis y la Caca, posponer el Placer, posponer el Dolor, posponer la Respiración, posponer la Vida. Pero no puedo posponer nada antes de tener hecho El Recado. Ni siquiera puedo posponer la Posposición hasta ese momento.
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sábado, 23 de mayo de 2009
Mochilo
Somos blancos, somos verdes, somos negros y amarillos. Somos todos diferentes y estamos muy unidos.
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miércoles, 22 de abril de 2009
9,73
2 Especiales
1 Ensaladilla
Querida Babosa:
Te escribo desde lo alto de esta esquizofrenia llamada Torrespaña en la que me encuentro por motivos argumentales ajenos a mi voluntad. A nuestra voluntad, sin duda, querida babosa. ¿O tal vez debería decir queridas babosas? Me consta que hay más de una. He consultado en Internet, e indagado en el horóscopo judío. Sé que por lo menos hay otra querida babosa que no eres tú, pero que está ahí, a tu lado en este momento de ensaladillas y huevos. Los mormones me asedian, tengo que dejarlo por el momento y huir.
Querido Especial,
2 ensaladillas me consternan en tu esquizofrenia:
La primera, en lo más alto del pirulí, se deshace en llanto y enfermedad y reclama un huevo cocido.
La segunda, paseada infinitamente por la babosa que no soy yo y que, como bien apuntas en tu misiva, existe, tampoco tiene huevo.
La vinagreta nunca fue más asquerosa.
Definitivamente sólo nos queda huir.
¡Somos los mormones!
Y estamos requetebién. Qué ricos son los mormones, rellenos de cacahué.
jueves, 18 de diciembre de 2008
...AND A MEDIUM LIGHT COKE

Estaba tan triste esta mañana, a pesar de haber recibido en estas fechas un montón de invitaciones a suicidios colectivos, que he parado en uno de los puestos de animales de las Ramblas y me he comprado un conejo. Es un conejo enano, completamente blanco, mimoso y juguetón. En cuanto lo he visto, he sabido que me lo llevaría a casa. Lo he llamado Floc.
Llevo toda la tarde acariciándolo. Es tan suave, y está tan vivo y tan calentito... Arruga la nariz y, cuando me mira, juraría que, de alguna forma, sonríe con cariño. Ahora duerme, encogido sobre mi falda. Creo que es el ser más bello que he tenido jamás en mi regazo. Estoy deseando que llegue el martes para llevármelo a tu casa, y dejarlo corretear por tu salón mientras nos abrazamos, y comprobamos si tu perro se lo come o se contenta con jugar con él hasta matarlo.
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miércoles, 17 de diciembre de 2008
SOBRE EL TABAQUISMO
Esto es lo que pasó:
Desde la primera vez que se vieron, en el grupo de terapia para ex-fumadores, hasta el día en que dejaron de verse, 3 años y 3 meses después, compartieron lánguidamente 23.400 cigarrillos.
Esto es lo que había pasado:
A ella le habían sugerido los directivos de su empresa que se uniera al grupo de terapia. Llevaba 3 meses muy irritable, había engordado varios kilos y masticaba chicle compulsivamente. La imagen que daba a los clientes era catastrófica, y a ninguno de sus superiores se le había ocurrido proponerle simplemente que volviera a fumar.
A él le había recomendado un amigo que probara el grupo un par de días. Había dejado de fumar sólo por orgullo, y antes había fumado también principalmente por orgullo. Se había sentido despreciado innumerables veces, cuando salía a fumar al balcón después de cenar en el sagrado hogar familiar, y esos minutos que pasaba cada noche a la intemperie, regodeándose en analizar su placer y su dolor, sólo, bajo la mirada condescendiente de su mujer y sus hijos perfectamente sonrosados, habían acabado por crear en él una cierta adicción a ese desprecio de sus semejantes, a esa sensación de ser invadido por un orgullo calcáreo que se expandía por su alma y le hacía fruncir el ceño con obstinación mientras apuraba su cigarro hasta el filtro: orgulloso de su imperfección.
Ella lo había deseado desde que lo vio sentado en una esquina de la sala de reuniones de aquel centro municipal, mirando a través del mobiliario, de la gente y de ella misma. Él había fruncido el ceño en cuanto percibió ese deseo.
Esto es lo que pasaba:
Después de las primeras sesiones, solían quedarse unos cuantos a intercambiar impresiones en torno a varias coca-colas, algunas infusiones y algún kas limón. Ella se sentaba siempre cerca de él, y dejaba de masticar chicle cada vez que él intervenía en la charla. Él destensaba de vez en cuando los hombros y sonreía hacia ella, con un gesto genuino de completa insatisfacción.
Algunas tardes se quedaban solos en aquel bar de gente del barrio pero luz tenue y sofás. Ella le hacía entonces preguntas:
- ¿Cuándo empezaste a fumar?
O:
- ¿Por qué llegas siempre tan tarde?
Pero nunca le hablaba de sí misma, ni de su casa, ni de sus plantas, ni de su chimpancé Kosmos.
Él contestaba siempre mirando la nada, pero daba muchos detalles y gesticulaba intensamente, haciendo entrar en acción a casi todo su cuerpo, como queriendo empujar a las palabras con sus brazos para que llegaran mucho más lejos.
Los dos movían las rodillas nerviosos cuando se generaba algún silencio y, muy de vez en cuando en esas primeras tardes sin tabaco, se rozaban el uno al otro e inmediatamente bajaban los ojos, como avergonzados por la incómoda contingencia.
Esto es lo que pasó:
Pero en seguida empezaron a alargar aquellas tardes de soledad compartida; los demás miembros del grupo dejaron pronto de interesarse por las infusiones y el kas limón y las aburridas historias de unos cuantos personajes anónimos unidos exclusivamente por su tabaquismo o ex-tabaquismo, y ellos dos, que siempre conseguían una plaza en el sofá bajo la luz tenue, optaron por complementar la charla con algún cigarro furtivo y alguna cerveza.
Fue ella la que compró el primer paquete de tabaco.
- Nos fumaremos un único cigarro a medias. - Dijo.
Él estuvo de acuerdo, gesticuló y desfrunció el ceño un instante. Se encendió aquel primer cigarro en común, y lanzó un gemido, intenso y profundo, como una jaculatoria elevada al Dios Supremo.
- Cómo lo echaba de menos... - Dijo, pasándole a ella el cigarro con lentitud ritual.
- Sí...
Aquella misma tarde se fumaron otros 5 únicos cigarros a medias, y acabaron besándose en el sofá, con mucha saliva y con una extraña euforia muy poco habitual en cualquiera de los dos.
[Esto es lo que había pasado:]
[Después él había vuelto al hogar familiar, mirando al frente pero comiendo chicle, había besado en la mejilla a su mujer y se había acostado inusitadamente temprano, con una sonrisa en los labios. ("¿Has cenado, cariño?" "He picado algo por ahí")
Ella había retrasado su vuelta a casa, haciendo 3 paradas en 3 bares de luz tenue: un bitter kas, un vino tinto y un gin-tonic. Al llegar, había puesto un disco del Cigala y había acariciado a Kosmos más de una hora.
Ninguno de los dos había vuelto a fumar cuando se reunieron el siguiente jueves.]
Esto es lo que pasaba:
Los únicos cigarros a medias se iban sucediendo regularmente, los martes y los jueves de 6 a 8 de la tarde, de 6 a 9, de 6 a 10...
A él nadie le hacía preguntas en su sagrado hogar familiar.
Ella tampoco preguntaba nada sobre el sagrado hogar familiar de nadie. Seguía sin hablar jamás de sí misma, de sus plantas, ni de su chimpancé Kosmos.
La euforia se iba convirtiendo en deseo, el deseo era interpretado como amor, la saliva se mezclaba en sus bocas con el humo y las cervezas, el humo era interpretado como amor.
Dejaron el grupo de terapia para ex-fumadores. Las tardes de los martes y los jueves pasaron a tener 2 horas y media más. La saliva pudo complementarse con otros fluidos; Kosmos se quedaba en el balcón, sorprendentemente silencioso, mientras su dueña se mordía los labios y sollozaba, tumbada bajo su amante.
Él terminaba rápido y fumaba.
Ella a veces echaba de menos al mono, pero también fumaba.
Desnudaban sus almas casi completamente después de cada cigarro.
Luego se vestían, el volvía al SHF masticando chicle y ella liberaba a Kosmos de su encierro.
Esto es lo que pasa:
Hace tiempo que no se ven. El humo es humo y la saliva, saliva. Los dos siguen fumando delante de otras criaturas. Creo que el resto de la historia no es relevante. No importa.
martes, 2 de diciembre de 2008
TÍTULO
Por muchos cálculos que haga, el autobús no llegará antes. Han pasado 10 minutos desde la última vez que miré el reloj; han pasado 15 balizas desde el último cartel azul que me proporcionó los últimos datos para mis cálculos (también azules): Valencia, 354 km. Dividiendo entre 110, operación que me parece honesta dentro de lo que cabe, salen 3,2 horas; esto es, 3 horas y 12 minutos, que son 8 minutos menos que la última vez que calculé.
He acabado por aborrecer las conversiones a sexagesimal.
Me aburre también contar coches blancos, pedir deseos cuando cambio de comarca; me aburre buscar palabras que contengan las 3 últimas letras de las matrículas: CLX, cláxon; BCL, bucle; DFS, difuso...
Me aburre suponer traducciones para los titulares del periódico que está leyendo el 2º cohabitante del autobús, a mi izquierda: "Garcea, cercetat de politie" - ¿...Garcea, la certeza del político? -; Blocuri în loc de dulciuri - ¿...Bloqueo en lugar de golosinas? -; PNL nu a obtinut nicium mandat si este marele perdant în Oradea - ¿Por qué lleva la i acento circunflejo...?
Tengo frío, y sólo me entretiene tratar de adivinar lo que escribe en su portátil el cohabitante a mi diestra. Tiene un título. Una sóla palabra, no muy larga. Seguro que la he leído en el vistazo fugaz que he echado a la pantalla cuando él miraba por la ventana buscando 3 letras reveladoras en matrículas de coches blancos. La habré leído y estará ahora mismo almacenada en mi subconsciente, apisonada por 3 horas y 10 minutos de insoportable vacío. Puede que haya leído "MARISMAS" o "EXPONE" o "CLAUDICAD". Puede que mi vecino escriba su testamento; no tiene la piel entre malva y transparente, como aconsejan los expertos en casos de muerte inminente, pero tampoco tiene la emoción en los ojos que recomiendan los mismos expertos en caso de vida irrenunciable... "Lego mi alma y los cordones de mis zapatos a mis queridos alumnos de bachillerato del Sant Josep de Calasanç". Pero él no escribe en cursiva. Y la sangría no parecía suficiente como para maquetar un documento oficial. Quizá escriba unas páginas de su tesis: "Iconografía de la puerta marmórea de la catedral de Barcelona.
La catedral gótica de Barcelona cuenta tres puertas. La principal, a los pies de la iglesia, cuya ornamentación escultórica se hizo entre 1887 y 1895 siguiendo las trazas del maestro Carlí Galtés, normando, conservadas en un gran pergamino en el museo catedralicio." Quizá haya un maestro Carlí Galtés; quizá incluso sea normando. En el punto espacio-temporal en el que me encuentro, 3 horas y 4 minutos antes de llegar a Valencia no parece muy probable.
Igual le está escribiendo una carta de amor al 2º cohabitante del autobús, a mi izquierda: "Adevarul, gran documentalista, su olor me produce escalofríos, me pone la cara de gallina, mi vida se ha transformado en una nada viscosa en cuanto lo he percibido en mi entorno inmediato, mirando por la ventanilla de este autocar, con ese periódico en las rodillas, Blocuri în loc de dulciuri. Blocuri în loc de dulciuri. Lo amo." No sé, en algún momento me ha parecido oir sollozar a alguno de los dos. A Carlí Galtés, a mi izquierda, o a Blocuri, a mi derecha.
Pero... ¿y si Carlí me está describiendo a mí...? Tal vez debajo de "CLAUDICAD" o de "ZARZAMORA" haya un listado de adjetivos referidos a mí que no puedo permitirme ignorar. No ignorar. No ignorar.
Pierdo el miedo, o el pudor (especie de cualidad (positiva (por tanto)) relacionada con no desvelar los sentimientos propios ni tratar de descubrir los ajenos), 2 horas y 54 minutos antes de llegar a Valencia y miro la pantalla de mi vecino Carlí. Leo:
"TÍTULO.
Por muchos cálculos que haga, el autobús no llegará antes. Han pasado 10 minutos desde la última vez que miré el reloj...."
He acabado por aborrecer las conversiones a sexagesimal.
Me aburre también contar coches blancos, pedir deseos cuando cambio de comarca; me aburre buscar palabras que contengan las 3 últimas letras de las matrículas: CLX, cláxon; BCL, bucle; DFS, difuso...
Me aburre suponer traducciones para los titulares del periódico que está leyendo el 2º cohabitante del autobús, a mi izquierda: "Garcea, cercetat de politie" - ¿...Garcea, la certeza del político? -; Blocuri în loc de dulciuri - ¿...Bloqueo en lugar de golosinas? -; PNL nu a obtinut nicium mandat si este marele perdant în Oradea - ¿Por qué lleva la i acento circunflejo...?Tengo frío, y sólo me entretiene tratar de adivinar lo que escribe en su portátil el cohabitante a mi diestra. Tiene un título. Una sóla palabra, no muy larga. Seguro que la he leído en el vistazo fugaz que he echado a la pantalla cuando él miraba por la ventana buscando 3 letras reveladoras en matrículas de coches blancos. La habré leído y estará ahora mismo almacenada en mi subconsciente, apisonada por 3 horas y 10 minutos de insoportable vacío. Puede que haya leído "MARISMAS" o "EXPONE" o "CLAUDICAD". Puede que mi vecino escriba su testamento; no tiene la piel entre malva y transparente, como aconsejan los expertos en casos de muerte inminente, pero tampoco tiene la emoción en los ojos que recomiendan los mismos expertos en caso de vida irrenunciable... "Lego mi alma y los cordones de mis zapatos a mis queridos alumnos de bachillerato del Sant Josep de Calasanç". Pero él no escribe en cursiva. Y la sangría no parecía suficiente como para maquetar un documento oficial. Quizá escriba unas páginas de su tesis: "Iconografía de la puerta marmórea de la catedral de Barcelona.
La catedral gótica de Barcelona cuenta tres puertas. La principal, a los pies de la iglesia, cuya ornamentación escultórica se hizo entre 1887 y 1895 siguiendo las trazas del maestro Carlí Galtés, normando, conservadas en un gran pergamino en el museo catedralicio." Quizá haya un maestro Carlí Galtés; quizá incluso sea normando. En el punto espacio-temporal en el que me encuentro, 3 horas y 4 minutos antes de llegar a Valencia no parece muy probable.
Igual le está escribiendo una carta de amor al 2º cohabitante del autobús, a mi izquierda: "Adevarul, gran documentalista, su olor me produce escalofríos, me pone la cara de gallina, mi vida se ha transformado en una nada viscosa en cuanto lo he percibido en mi entorno inmediato, mirando por la ventanilla de este autocar, con ese periódico en las rodillas, Blocuri în loc de dulciuri. Blocuri în loc de dulciuri. Lo amo." No sé, en algún momento me ha parecido oir sollozar a alguno de los dos. A Carlí Galtés, a mi izquierda, o a Blocuri, a mi derecha.
Pero... ¿y si Carlí me está describiendo a mí...? Tal vez debajo de "CLAUDICAD" o de "ZARZAMORA" haya un listado de adjetivos referidos a mí que no puedo permitirme ignorar. No ignorar. No ignorar.
Pierdo el miedo, o el pudor (especie de cualidad (positiva (por tanto)) relacionada con no desvelar los sentimientos propios ni tratar de descubrir los ajenos), 2 horas y 54 minutos antes de llegar a Valencia y miro la pantalla de mi vecino Carlí. Leo:
"TÍTULO.
Por muchos cálculos que haga, el autobús no llegará antes. Han pasado 10 minutos desde la última vez que miré el reloj...."
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sábado, 20 de septiembre de 2008
GRAFITTI
Hay una pintada en esa pared que dice:
No encuentro ninguna diferencia entre mis percepciones de lo que está ocurriendo, de lo que deseo que ocurra, y de lo que recuerdo que ocurrió.
Sólo puedo llamar VIDA a los tiempos de espera entre recuerdos.
No encuentro ninguna diferencia entre mis percepciones de lo que está ocurriendo, de lo que deseo que ocurra, y de lo que recuerdo que ocurrió.
Sólo puedo llamar VIDA a los tiempos de espera entre recuerdos.
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jueves, 10 de julio de 2008
EL ESPÍRITU DE ERMUA

Después de ver ayer la serie de antena 3 (antena 3 - popopompom) 48 horas Miguel Ángel Blanco, me ha venido una vieja canción a la cabeza...
Ermua, ¿cómo va?
¿con h o sin h?
Si con h en un buque de guerra
Si sin h en un tren militar
Ermua, ¿cómo va?
¿con h o sin h?
Si con h me corto las venas
Si sin h, un lazo azul las ata
Ermuá, cómo va
mi ritmo
bueno pa gosar
mulata
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sábado, 24 de mayo de 2008
GRANDES EGOS

Nos dieron un mass media y la cagaron. (Asumo que hay que pasar a comunicarse alrededor). Un montón de gloria desperdiciada. Visca Catalunya y Arriba España. Si se trata de lanzar consignas, a eso no hay quien me gane. Consigno en mis envíos tu código postal. Háblate de ti y seguro que te interesa tu conversación. Todos estábamos destinados a hacer cosas más grandes. Todos éramos capaces de destruir hasta lo más nimio. (Me comunico como puedo, engendros todos). Mi ego me fagocita, paso a ser parte de él. Si alguien tiene alguna queja, que mande un sms con el texto APOCALIPSIS.SÍ o APOCALIPSIS.NO al 4677 y recibirá una página completa del refranero español dedicada íntegramente al mes de julio. Obviedades mecanografiadas en tu estómago. (Gracias por su tiempo, querida lectora). Mañana colgaré una interesante información sobre fan-coils direccionados.
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